Cómo ungir una vela: el arte de activar su poder mágico
Ungir una vela es uno de los gestos más antiguos y poderosos dentro de la magia ritual.
Es el momento en el que conectamos nuestra intención con el fuego sagrado, despertando la energía dormida en la cera y guiándola hacia un propósito claro.
No basta con encender una vela: antes de hacerlo, debemos consagrarla y “alimentarla” con energía y propósito, igual que los antiguos hacían con las lámparas votivas en los templos.
¿Qué significa ungir una vela?
Ungir viene del latín ungere, que significa “untar” o “consagrar”.
Cuando unges una vela, la transformas en un canal de energía: deja de ser un simple objeto y se convierte en una herramienta viva de intención.
Dependiendo del aceite, las hierbas y la dirección del movimiento, puedes enfocar la vela hacia:
Atraer amor o prosperidad
Romper bloqueos
Agradecer o rendir culto
Purificar o proteger
Materiales que necesitas
Una vela (color según el propósito: blanca para purificar, verde para prosperidad, roja para pasión, morada para espiritualidad, rosa para amor…).
Aceite ritual o esencial (puede ser de rosa, lavanda, romero, ruda, canela, etc.).
Opcional: hierbas trituradas o polvo mágico relacionado con tu intención.
Un paño natural o altar donde trabajar en calma.
Cómo ungir la vela paso a paso
1. Purifica la vela
Pásala por el humo de un incienso (romero, salvia o mirra) o límpiala con un paño humedecido en agua con sal.
Mientras lo haces, piensa en que eliminas cualquier energía ajena.
2. Bendición de la vela (opcional)
A mí personalmente, me gusta bendecir mis velas antes de asignarles un propósito en Samhain. Me gusta utilizar una oración que encontré en el libro “Samhain” de Diana Rajchel, pero este paso es opcional.
Sostén la vela entre tus manos y di (en voz alta o mentalmente):
“Vela a la vela,
Llama a la llama,
te transmito esta luz,
Haz tú lo mismo
contra el miedo al que nos enfrentamos.
Más y más brillante,
transmite el resplandor:
cuanto más altas sean las llamas,
más ligeras serán nuestras cargas.
Lo que nos agobia se aligera al compartir nuestra luz.
Si la vela se apaga,
tenemos a nuestros vecinos.
Con el viento y el frío,
compartimos nuestras labores:
¡volveremos a ilusionarnos de nuevo!
3. Declara tu intención
Sostén la vela entre tus manos y di (en voz alta o mentalmente):
“Consagro esta vela al propósito de [tu deseo].
Que su fuego ilumine mi camino y manifieste mi intención.”
4. Unta el aceite
Coloca unas gotas de aceite en tus dedos y masajea la vela con movimientos que acompañen tu propósito:
De la base hacia la mecha: para atraer o invocar.
De la mecha hacia la base: para soltar o alejar.
Hazlo lentamente, visualizando cómo tu deseo se impregna en la cera.
5. Añade las hierbas (opcional)
Puedes rodar suavemente la vela sobre hierbas o polvo mágico.
Hazlo con respeto, sin cubrir la mecha.
6. Pronuncia una bendición
Os dejo por aquí la que yo suelo utilizar, que siempre escuchaba en casa:
“Divina luz, mora en esta vela.
Infúndele fuerza y energía,
para que mi intención se cumpla
y mi deseo se manifieste.”
7. Déjala reposar
Coloca la vela en tu altar o espacio sagrado al menos unas horas antes de encenderla.
Permite que absorba la energía del lugar y se sintonice contigo.
Consejos mágicos
Si vas a encender varias velas, úngelas una por una, con calma y presencia.
No uses el mismo aceite para distintos propósitos; guarda uno para cada tipo de energía.
Siempre agradece al fuego al finalizar tu ritual.
En resumen
Ungir una vela es un acto de intención y devoción.
No se trata solo de encender una llama, sino de despertar un poder ancestral dentro de ti y del fuego.
Hazlo con amor, conciencia y respeto: el fuego sabe escuchar 😉




